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BAMBU
Acero vegetal

Por sus óptimas cualidades lo han transformado en el sustituto ideal de la madera, ya sea por resistencia, sustentabilidad o grandes aportes a los principios bioclimáticos... El gran movimiento verde internacional lo catapultó a la fama como "acero vegetal", y el fenómeno recién comienza.
El bambú es un material ecológico 100% sustentable por su alta velocidad de renovación en la naturaleza. No es un árbol, pero sus tallos son "maderables" y está clasificado como una madera de semi-dura a dura. Mientras un árbol de madera noble demora de 30 a 60 años en crecer, el bambú se cosecha a partir de los cuatro años sin necesidad de volver a sembrar.

Sus principales intervenciones en la arquitectura suelen captarse en los
pisos de parqué, vigas multilaminadas y techos. También se usan los tallos sin procesar para construir cercos, viviendas y galpones. En el sudeste asiático, particularmente, se utiliza también en andamios, incluso para torres.
Resistencia y cuidados especiales.

Las pruebas de resistencia físico-mecánicas del bambú, particularmente de la especie americana "guadúa angustifolia", alcanzaron resultados sorprendentes que llegaron a superar en pruebas de compresión al acero, siendo el bambú mucho más liviano.

Es muy compacto y al mismo tiempo muy ligero (es hueco por dentro) y elástico, se endurece por los tabiques y tiene propiedades físicas que superan parcialmente otros materiales como madera, cemento o acero.

La madera tiene un núcleo duro y se ablanda hacia afuera, mientras el bambú tiene un núcleo blando y por fuera es duro, eso permite una estructura mucho más estable.
El bambú que se consigue en el mercado profesional es ecológico, previamente tratado y secado. Con el uso de pesticidas se protege al material de diversos parásitos. Antes de su utilización se sumergen la cañas en baños de Bórax.

El bambú es una gramínea de rápido crecimiento. Posee un sistema de raíces llamado rizomas del cual brotan tallos que se podan y así la planta nunca muere. Es una planta rústica que no requiere cuidado mientras disponga de cursos de agua en sus cercanías. Existen cultivos de bambú en todo el país, a excepción de algunas provincias patagónicas. A nivel mundial, Europa es el único continente sin especies nativas de bambú. China e India son los principales productores.
Impacto ambiental

Hay un enorme movimiento verde en todo el mundo, y una creciente necesidad de utilizar materiales amigables con el medioambiente para la construcción. La certificación LEED (acrónimo de Leadership in Energy & Environmental Design) fue desarrollada por el Consejo de la Construcción Verde de los Estados Unidos con el objetivo de avanzar en la utilización de estrategias que permitan una mejora global en el impacto medioambiental de la industria de la construcción. El bambú recibió una calificación 6 (materiales de rápida renovación) en el sistema de puntos LEED, es uno de los materiales mejor posicionados según esta norma.
América latina y el bambú

Lejos de países como Alemania o Francia, donde el bambú es un material de gran utilización en la industria de la construcción, de a poco la penetración en la región es mayor. Hoy, en Argentina, Chile y Brasil su uso se encuentra principalmente en paneles de cañas para cercos y techos. Existen contadas construcciones de viviendas y edificios públicos, como el Centro Cultural Max Feffer (Brasil), el Club House Zenta Rugby Club (en Orán, Salta), y el Ecobarrio Villasol (Salsipuedes, Córdoba).
Mano de obra

Se necesita personal calificado para la construcción de viviendas o galpones con cañas, pero para la industria del laminado (parqué y vigas) se requiere la misma calificación que para tratar cualquier madera.
Material "sismo indiferente"

El arquitecto colombiano Simón Vélez, uno de los máximos referentes a nivel mundial en el uso de materiales naturales en la construcción, definió al bambú como un material sismo-indiferente. Es una definición perfecta porque por sus propiedades físico-mecánicas tan particulares (liviano y resistente), se adecua tan bien a un sismo que casi se podría decir que le son indiferentes. En Colombia, luego del terremoto ocurrido en 1999 en la zona del "eje cafetero", principalmente la ciudad de Armenia, el sismo-indiferencia del bambú quedó probada, ya que las únicas construcciones que se mantuvieron en pie fueron las casas de bambú o "guadúa", como se lo conoce allá. A partir de este episodio, se extendió su uso en todo el país.
Normativas y Costos de la producción

En Argentina existe un proyecto de ley nacional para incentivar el cultivo de bambú. En las provincias de Salta y Misiones ya se pueden encontrar normativas en este sentido, como beneficios fiscales.

La disponibilidad del material en nuestro país facilita su masificación, pero a su vez la limita, por los altos costos de flete. La construcción de viviendas en Argentina no se ha dado por falta de conocimiento de la existencia de este material, por idiosincrasia (el bambú está asociado al clima tropical), y por la desconfianza frecuente que existe en cuanto a su durabilidad. Tratado adecuadamente, la vida útil del bambú en construcción llega a más de 100 años.
El mercado del bambú se encuentra en plena expansión invadiendo los rincones más inesperados. Además de pisos, paredes, techos, vigas, utensilios de cocina, con la fibra textil se fabrican toallas, ropa, alfombras y sábanas.

La disponibilidad de maderas duras a nivel mundial cada vez es menor e inversamente proporcional a su demanda. Seguramente, en el mediano plazo, este material se impondrá por necesidad.
Viviendas  sociales. “Sembrar la casa propia”

El desarrollo de viviendas sociales con bambú sólo es posible si el material se encuentra a corta distancia y en relativa abundancia. La idea es posible sólo si se dispone de tierras comunitarias para su cultivo.

La capacitación necesaria puede ser obtenida a través de los gobiernos y la Red Internacional para el Bambú y Ratán (INBAR por sus siglas en inglés).

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