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SER NATURAL

Arquitectura y naturaleza,
dos realidades que se mimetizan.


Los marcados cambios climáticos y otros fenómenos naturales que han afectado la vida de los habitantes del planeta, han promovido entre los arquitectos de todo el mundo una serie de investigaciones que demuestran que la concepción de la vivienda y de la ciudad debe experimentar cambios radicales en los próximos años.

Siendo la arquitectura la responsable de construir el hábitat del hombre, es también responsable de su entorno, por lo cual, cada vez con más frecuencia, podemos ver edificaciones pensadas de tal forma que impactan menos el medio ambiente, que se integran mejor a la naturaleza y que incluso pueden ayudar, en la medida de lo posible, a recuperar y mantener la vida en la tierra.
Uno de los arquitectos que mejor ha entendido la relevancia que puede tener la arquitectura para la preservación de la naturaleza, es el mexicano Javier Senosiain, quien desde la década de los ochenta ha buscado alternativas que además de resultar benéficas para las personas, también lo son para los seres vivos en general.

Los diseños del arquitecto Javier Senosiain, se fundamentan en técnicas constructivas apoyadas en la ética de espacios en donde el respeto es prioritario para deteriorar lo menos posible el entorno.

Sus edificaciones, denominadas por él mismo como “bio-arquitecturas”, son el resultado  de una búsqueda constante de espacios mejor adaptados a las necesidades primordiales del ser humano, por lo cual entre sus propuestas podemos ver soluciones que evitan los hábitats antinaturales y que generalmente son semejantes al seno materno, a las madrigueras de los animales y a otros tipos de construcciones primigenias, que suponen mayor armonía entre el hombre y la naturaleza y mucho mayor confort.

La Casa Orgánica, que realizara en 1985, es uno de sus proyectos favoritos, y el que definió el universo orgánico de sus obras posteriores. Esta casa, está resuelta de tal forma que su planta parece un feto humano. Su estructura semienterrada hace parecer que es parte de la topografía del terreno y que se mezcla con la vegetación.

La solución arquitectónica de la casa es en sí misma muy interesante, pues está en perfecta armonía con el entorno, sin embargo hay otro factor que hace aún más interesante esta obra: el propio arquitecto Senosiain la construyó con sus propias manos; no hubo intervención de alguna de otra persona para la creación del proyecto.

Crear espacios adaptados al hombre, según sus necesidades ambientales, físicas y psicológicas ha sido desde la Casa Orgánica, su línea de trabajo, otra de sus obras que cumple puntualmente con ello es la denominada Casa Flor, cuyas formas, justamente hacen alusión a los pétalos de una flor.

La estructura de este cálido refugio, no es sólo un recurso formal, que si bien, resulta my atractivo para la vista, responde a las necesidades ambientales.

La Casa Nautilus, que diseñara en el 2007, uno de sus proyectos más conocidos, es un homenaje a los seres marinos que durante millones de años han habitado este planeta, los Nautilus.

De esta forma, la volumetría de la casa tiene la forma de una concha, que en unos de sus lados se levanta con un enorme ventanal de cristales multicolores que filtran al interior de la casa la luz del sol de una manera muy sutil.

El interior de la casa, al igual que el exterior, está configurado a partir de superficies ondulantes, que dan una sensación del que el espacio es infinito.

La vegetación, penetra dentro de la casa de una forma muy discreta, sin embargo, poco a poco va creciendo para conformar una serie de jardines interiores que parece que se abrazan el mobiliario de la casa, diseñado también por el arquitecto Senosiain.

Las obras del arquitecto Senosiain, son de una calidez y belleza extraordinarias, prácticamente todas ellas envuelven al usuario en ambientes de gran luminosidad y color, llenos de detalles, que en cierta forma, remiten a la arquitectura del arquitecto catalán Antoni Gaudí, lo que no es extraño, ya que las soluciones de ambos tienen fundamento en el estudio de las estructuras vegetales y animales.

El valor de su obra, más allá de sus proezas formales, que son indiscutibles, radica en su visión humana, que si bien, se fundamenta en elementos primigenios, también expone una visión que se adelantó a su tiempo, considerando que cosas similares son el motivo de investigación de muchos de los arquitectos del siglo XXI, quienes apenas están asimilando la importancia de la arquitectura bioclimática.
Javier Senosiain, es un arquitecto de origen mexicano que estudió en la Facultad de Arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). A lo largo de su carrera ha divido su tiempo entre la arquitectura, la docencia y la investigación.

Se ha dedicado a la construcción de casas, condominios y edificios de oficinas. Actualmente es profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México y ha publicado dos libros: Bioarquitectura (1998) y Arquitectura Orgánica (2008).
Cada una de sus obras tiene un sello particular, que es el resultado de la búsqueda de crear espacios adaptados al hombre, semejantes al seno materno o a las mismas guaridas de los animales, proporcionando así una armonía entre hombre, naturaleza y necesidades físicas y psicológicas.
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